Metacrilato
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Preguntas Frecuentes
Lo más importante es el efecto visual que quieras conseguir.
El metacrilato transparente funciona especialmente bien cuando buscas ligereza visual, profundidad y un acabado contemporáneo.
Es muy interesante para recepciones, despachos, clínicas o señalética donde quieres que la pared forme parte de la composición.
El metacrilato blanco proporciona un fondo uniforme que facilita el contraste de textos, fotografías y colores corporativos, algo especialmente útil cuando la legibilidad tiene prioridad.
Para un proyecto de interiorismo también conviene pensar en la pared: sobre madera, piedra, hormigón o paredes con colores interesantes, la transparencia puede convertirse en parte del propio diseño.
Se trata de una solución muy atractiva consiste en instalar la placa utilizando separadores, dejando cierta distancia entre el metacrilato y la superficie.
Esta pequeña separación genera profundidad y sombras sobre la pared, consiguiendo que una placa relativamente sencilla tenga mucha más presencia.
Es un recurso especialmente interesante detrás de mostradores, en recepciones, entradas de despachos, salas de reuniones y espacios corporativos.
El efecto flotante con metacrilato transparente es, de hecho, una aplicación utilizada en señalética empresarial.
Para arquitectos, decoradores e implantadores de marca, estos detalles permiten integrar la señalización como una pieza más del interiorismo, en lugar de tratarla simplemente como un cartel.
Recuerda, no siempre “más grueso” significa “mejor”.
La elección depende de las dimensiones de la pieza, el sistema de instalación y la presencia visual que quieras conseguir.
En placas pequeñas o medianas pueden funcionar grosores más reducidos, mientras que aumentar el grosor proporciona mayor rigidez y presencia en determinadas piezas de mayor formato.
Por ejemplo, distintos proveedores profesionales comercializan opciones de 3, 5 cm aunque el más utilizado es de 10 mm dependiendo de la aplicación.
En proyectos de imagen corporativa merece la pena decidir el grosor como parte del diseño: una pequeña placa identificativa y un gran logotipo de recepción no tienen por qué resolverse de la misma manera.
Aquí conviene diferenciar entre buscar una reproducción visual muy aproximada y garantizar la equivalencia exacta de un color corporativo.
Los colores que vemos en una pantalla y los obtenidos mediante un determinado sistema de impresión pueden presentar diferencias.
Además, el resultado visual puede variar dependiendo de si imprimimos sobre una superficie blanca o transparente y de cómo interactúe el diseño con el fondo.
Por eso, en una implantación corporativa con colores especialmente críticos es recomendable comunicar previamente las referencias de color y valorar técnicamente el proyecto, sobre todo cuando deben fabricarse muchas piezas para oficinas, franquicias o diferentes establecimientos.
También es importante proporcionar logotipos y gráficos con buena calidad; para logotipos y textos, los archivos vectoriales son especialmente adecuados para conservar bordes perfectamente definidos.
Una de las posibilidades más interesantes es dejar de pensar en piezas independientes y crear un pequeño sistema de señalización corporativa.
Puedes mantener el mismo metacrilato, grosor, tipografía, colores, distancias, sistema de fijación y estilo gráfico en la placa de entrada, recepción, directorios, despachos, salas, aseos y zonas de atención al cliente.
Esto resulta especialmente útil para clínicas, oficinas, hoteles, centros de estética, inmobiliarias, franquicias y negocios con varias ubicaciones, porque facilita que cada espacio mantenga una identidad reconocible.
Para un decorador o responsable de implantación de imagen, además, permite desarrollar una solución inicial y posteriormente reproducirla en diferentes zonas o establecimientos, manteniendo una coherencia visual mucho más profesional.
Sí.
El metacrilato puede cortarse y fresarse con formas personalizadas, lo que abre muchas posibilidades creativas más allá de las tradicionales placas rectangulares o cuadradas.
Podemos crear piezas siguiendo el contorno de un logotipo, letras, símbolos, formas geométricas o diseños especiales, consiguiendo elementos mucho más integrados en la identidad visual y la decoración del negocio.
Esta posibilidad resulta especialmente interesante para rótulos corporativos, logotipos para recepciones, señalética creativa, expositores, decoración de escaparates, stands y proyectos de interiorismo comercial.
Para decoradores e implantadores de imagen corporativa, el corte a forma permite además combinar diferentes piezas, tamaños y diseños para desarrollar soluciones completamente personalizadas.
El resultado es un elemento que deja de parecer un simple cartel para convertirse en una pieza de diseño integrada en el espacio y en la propia identidad de la marca.